Inauguración HOMBRE/OBJETO en Factoría de Arte y Desarrollo

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HOMBRE/OBJETO
Jean Carlos Puerto/ Santi Ruiz

Comisario: David Trullo

Exposición del 24 de octubre al 22 de noviembre
Inauguración jueves 24 de octubre 20:00h

Factoría de Arte y Desarrollo
c/ Valverde, 23 Madrid 28004

 

Hace exactamente 100 años, un grupo de escultores desarrollaron en la República de Weimar la aproximación a un cuerpo masculino ideal sensible y sentimental como reacción deliberada contra las imágenes de masculinidad heroica potente y belicista prevalente en ese momento. Muchas de esas esculturas se mostraron este año en una exquisita exposición del Museo Georg Kolbe de Berlín. Pero ya desde el Romanticismo el desnudo masculino se empezó a separar de la dicotomía clásica de lo efébico o lo apolíneo como únicas posibilidades, y se fijaba en el desnudo femenino como referente lógico.

Estos dos últimos siglos han sido un tira y afloja en la representación del cuerpo del hombre, de sensualización, cosificación y relectura constante. No deja de sorprenderme que aún hoy sea un tema espinoso, y que siga provocando incomodidades, por uno y otro lado: aquella que sigue reivindicando la figura del ‘homo virtus’ (lo que ahora llamaríamos ‘macho alfa), como negativo de todo lo adjudicado a lo femenino, y la que trata el desnudo masculino de una forma muy similar a la que se ha tratado tradicionalmente, esta vez como objeto de deseo para otros hombres, o la que sustituye directamente el modelo femenino por uno masculino.

La mirada homoerótica de muchos artistas ha sido esencial a la hora de reordenar las formas de establecer nuevos paradigmas en el desnudo masculino. La lista es larga: Eugène Jansson, Henry Scott Tuke, Magnus Enckell, Andrey Avinoff, Gregorio Prieto, Von Gloeden, Thomas Eakins, Frank Eugene Smith, Platt Lynes, Bob Mizer… Algunos sobradamente conocidos, y otros reivindicados recientemente como pioneros queer, aunque sólo pioneros. En este momento también resultarían incómodos, y serían hoy incluso tachados de demasiado ‘homonormativos’.

Y es que, paradójicamente, lo apolíneo y lo efébico siguen sobrevolando las imágenes que vemos constantemente: en la publicidad comercial los apolos se pasean sin apenas un rasguño. En la creación posmoderna, efebos deliberadamente travestidos se burlan de los apolos. Unos y otros sin embargo se funden, confunden y se contaminan mutuamente en el scroll infinito de Instagram.

Las dibujos y pinturas de Jean Carlos Puerto y las fotografías de Santi Ruiz caminan con soltura (y sin red) por esa cuerda floja sobre la que ya lo hicieron aquellos pioneros: la mirada que no elude el deseo; la composición que hace político lo íntimo; la utilización desprejuiciada y sin remilgos de lo académico y lo esteticista (categorías tabú para muchos). Atacan el desnudo no desde la declaración de intenciones, sino desde la experiencia personal, pero sin olvidar lo que esos pioneros hicieron antes, y de las relecturas que a través de ellos sus obras provocan, como esa delicada e irónica revisión presente en ambos de las muchas imágenes de nuestra memoria visual, centradas en ambos casos en la relación entre figura y fondo, donde objeto y sujeto se prestan protagonismos.

David Trullo, septiembre 2019

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