cuando nadie me ve

Sobre mi

Jean Carlos Puerto es artista plástico y psicoterapeuta, una trayectoria poco común donde la sensibilidad estética y la comprensión de lo humano convergen en un mismo lugar. La unión entre arte y psicoterapia define una identidad profesional singular: una manera de mirar que atiende tanto a lo visible como a lo invisible, tanto a la forma como al fondo. En ambos ámbitos, su propósito es el mismo: comprender en profundidad la experiencia humana y abrir caminos de transformación. Su trabajo se desarrolla entre dos lenguajes complementarios: la pintura figurativa y realista como vía de exploración interior, y la psicoterapia como espacio de escucha, cambio y transformación.

Como artista, concibe la pintura no solo como representación, sino como una forma de pensamiento y verdad emocional. Cada obra nace del diálogo entre la observación, la experiencia y aquello que a menudo no encuentra palabras. Su lenguaje visual, de raíz figurativa y realista, e influenciada por artistas como Antonio López, Andrés García Ibáñez, Hopper,… busca detener la mirada y abrir preguntas sobre la identidad, el vínculo y la condición humana.

Como psicoterapeuta, acompaña procesos individuales, de pareja y familiares desde una perspectiva cercana, rigurosa y profundamente humana. Su enfoque integra escucha clínica, sensibilidad relacional y respeto por el ritmo singular de cada persona, favoreciendo espacios donde comprender lo que ocurre y construir nuevas posibilidades.

Ambos mundos conviven y se nutren mutuamente. Cada obra, cada pincelada, forma parte de un proceso de escucha y de búsqueda en el que lo vivido y lo sentido encuentran forma

Motivación y Statement

«Desde muy pequeño sentí una atracción especial por el dibujo, la imagen y todo aquello que tuviera que ver con crear. En el colegio ya destacaba en las asignaturas artísticas, no tanto por una intención consciente de dedicarme a ello, sino porque había algo natural en esa forma de mirar y de expresarme. Siempre he pensado que antes de pintar ya observaba como pintor, aunque todavía no lo supiera.

Sin embargo, mi primer camino profesional fue otro. Me formé en Psicología y durante años trabajé en el ámbito clínico y social, especialmente con infancia, adolescencia y familia. Aun así, la pintura seguía ahí, como una llamada silenciosa que nunca desaparecía. Había una parte de mí que necesitaba volver a ese lenguaje que no pasa por las palabras. 

Fue alrededor de 2010 cuando empecé a acercarme a la pintura de una forma más profunda y comprometida. Lo que en un principio podía parecer una inquietud o una vocación tardía, pronto se convirtió en una necesidad. Comencé a estudiar técnica, a trabajar con disciplina y a dedicar horas al oficio. Descubrí entonces que pintar no era solo hacer imágenes: era una manera de pensar, de ordenar lo que sentía y de entenderme mejor. 

Hubo momentos decisivos en ese proceso. Uno de ellos fue mostrar mi trabajo a Antonio López. Lejos de recibir una validación cómoda, encontré preguntas y una exigencia que me removieron profundamente. Aquello me obligó a dejar de buscar fuera y empezar a mirar hacia dentro. Entendí que no bastaba con pintar bien; tenía que pintar algo verdadero. Tenía que hablar de mi mundo, de mis miedos, de mis fantasmas y de todo aquello que nos hace humanos. 

Después llegaron los premios, las exposiciones y el reconocimiento profesional, pero lo esencial ya había ocurrido antes. La pintura se había convertido en mi lugar de escucha. El espacio donde puedo transformar emociones en imagen, preguntas en materia y experiencias en símbolos. 

Hoy sigo entendiendo la pintura de la misma manera: como una búsqueda. Una forma de acercarme a la identidad, a los vínculos y a la complejidad de la vida interior. Pinto porque necesito comprender, porque necesito sentir y porque, a veces, solo a través de una imagen consigo decir aquello que no sabría explicar de otro modo.»

Jean Carlos Puerto

Artista &. Psicoterapeuta